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¿Negociante o empresario?

“¿Oportunista o estadista?” Es una pregunta que nuestra actual realidad nos lleva a poner por enésima vez sobre la mesa para identificar a quién elegimos como presidente de nuestra nación. Valga la oportunidad para hacer un paralelo con las empresas y repensar lo que éstas necesitan como líder: ¿un negociante o un empresario? (LEER MÁS)

Dilema del directorio: ¿El dinero o la familia?

¿Cuántas familias conoce que se pelean por dinero? Seguramente conoce más de un caso -familias empresarias o comunes- en la que son frecuentes las disputas por herencias entre aquellos que se llaman hermanos o parientes. Ante ese escenario ¿Qué debe cuidar como prioridad un director de empresa familiar: la generación de valor económico en la empresa o la de unidad de la familia?

¡Necesito un gerente general!

¿Por qué no es suficiente contratar un buen gerente general para cederle la posta y que se haga cargo del desarrollo de la empresa? Vamos a responder esta pregunta desde dos ángulos: el primero, desde la capacidad de asimilar a un gerente general por parte de la empresa; y el segundo, respecto a las cualidades que debe tener este nuevo directivo.

Felicidad vs. Exigencia

¿Qué es eso de la “gerencia de la felicidad”? me preguntó un propietario de empresa a propósito de un artículo que había leído. ¿Es posible que alguien sea feliz trabajando? La respuesta es que sí, es posible, pero para ello hay que entender a qué llamamos felicidad y qué hace feliz a una persona. (Leer más)

 

¿Cómo despedir a mi hermano?

Es muy frecuente encontrar en el ámbito de la institucionalización de las empresas familiares la necesidad de prescindir de uno o más familiares que vienen trabajando en la empresa. En realidad la pregunta no debería ser «¿Cómo?» sino «¿Por qué?».

Para responder esta pregunta sugiero aislar por un momento la relación familiar (hijo, hermano, pariente en general) y hacer una evaluación del colaborador.  (Leer más)

Plan de emergencia, también en las empresas

La capacidad de prever las medidas para no ser afectado por las circunstancias adversas es parte esencial del quehacer directivo. No hacerlo es falta de responsabilidad y denota mediocridad. Quienes gobiernan las empresas tienen la obligación de llevarlas a buen puerto incluso en las peores condiciones y para ello es necesario planificación, innovación y voluntad de cambio. (Leer más)

Delegación sin control es corrupción

Pasa en la política, pasa en las empresas. No ejercer responsablemente el control trae como consecuencia que las personas contratadas no ejerzan el poder en busca de beneficiar a la empresa, sino para fines ajenos y en beneficio propio. Esto no es nuevo, y la sabiduría popular lo resume en la frase “en arca abierta, el justo peca”. (Leer más)

2017: ¿Año de cambio o transformación?

En el ejercicio de institucionalizar las empresas familiares, resulta fundamental tener en cuenta la diferencia que existe entre cambio y transformación, pues aunque en términos coloquiales se usen como sinónimos, desde un punto de vista práctico debe entenderse de forma distinta. El enfocar la institucionalización como uno u otro puede significar afianzar o contravenir el objetivo. (Leer más)